Rutas Senderistas

Dado el creciente desarrollo del turismo rural de la comarca de Los Pedroches, el Ayuntamiento de Santa Eufemia ha promovido recientemente, en colaboración con la Diputación de Córdoba, la puesta en marcha de una ruta de senderismo convenientemente señalizada, que discurre por el entorno privilegiado de esta zona.

Enmarcada en el proyecto "Paisajes con Historia", esta ruta combina los atractivos naturales con las reminiscencias del glorioso pasado histórico de la localidad. El cercano Castillo de Miramontes, que da nombre a esta Sierra, da muestra de ello y nos habla del esplendor del primer y más antiguo Señorío del Norte de la provincia de Córdoba, el Señorío de Santa Eufemia.

La Sierra de Santa Eufemia encierra numerosos atractivos naturales y paisajísticos, no en vano está catalogada como Lugar de Interés Comunitario (LIC). Ésta da asiento al Peñón del Horcón que con sus 853 m. de altitud es una de las cumbres más altas de nuestra comarca y lo convierte en una extraordinaria atalaya desde la que divisar gran parte de Los Pedroches y del vecino Valle de Alcudia.

Ruta de la Sierra de Santa Eufemia I (cara norte)

La ruta comienza a unos dos lilómetros del núcleo urbano de Santa Eufemia, entre los kilómetros 337 y 338 de la carretera nacional N-502. Se localiza en las inmediaciones de la casa de Padrenuestro, en el conocido como "paraje de Los Negrillos". El primer tramo, de unos tres kilómetros, discurre por el camino de Los Negrillos. Al principio se atraviesan algunas parcelas de olivar, aunque la mayor parte discurre entre manchas de matorral, que en algunas zonas ha sido roturado para potenciar el crecimiento de las encinas. A lo largo del recorrido disfrutaremos de hermosas vistas de la cara oriental de la Sierra de Santa Eufemia, y durante un corto trayecto, de las ruinas del Castillo de Miramontes.

Llegados al cortijo conocido como "cortijo Copé" dotado de cancelas, lo atravesamos para continuar nuestra ruta. Al llegar al "paraje de Charco Hondo", cambiamos de dirección (90 grados al este) para conectar con el camino público de Santa Eufemia al Terrero, por el "paraje de las Huertas de la Sierra". Éstas se disponen a la vera del arroyo de las Tejeras -que conserva algún álamo y olmo del primitivo bosque de ribera- intercaladas con pequeñas parcelas de olivar. Los olivos quedan enmarcados por una franja de alcornoques que son sustituidos en las partes más altas por un espeso matorral rico en especies, entre las que podremos observar enebros, madroños, jaras, lentiscos, labiérnagos, romeros, cornicabras, cantuesos, mirtos, etc. La ruta finaliza en una curva de la antigua carretera N-502, entre los kilómetros 335 y 336.

Con la señalización de esta ruta para senderistas, ciclistas o caballistas se pretende un mejor conocimiento del entorno, que a su vez sirva como base para la toma de conciencia sobre el valor del patrimonio natural, generando en consecuencia su respeto y protección. Combinado con esta finalidad lúdico-educativa, el marcaje de la ruta está colaborando en la conservación del entorno propiciando un desarrollo sostenible del turismo rural y un uso racional de los recursos naturales de nuestra comarca.

Desde el Ayuntamiento de Santa Eufemia se espera que la práctica de esta ruta sirva también como pretexto para conocer y disfrutar una localidad rica en paisajes y matices, así como de la hospitalidad de sus gentes.

Ruta de la Sierra de Santa Eufemia II

Este itinerario discurre por una de las zonas más interesantes, desde el punto de vista natural. El trazado del itinerario es muy simple, ya que discurre por una parte de un conjunto de carreteras que une la estación de Belalcázar, al oeste, con Azuel, al este. Esta carretera ha quedado como una simple pista de acceso a las fincas de los alrededores.

La Sierra de Santa Eufemia esta formada por cuarcitas que resaltan sobre los materiales más modernos que la bordean. En ella destacan en el monte mediterráneo, los cortados, canchales, los setos vivos, huertas y pequeñas parcelas de olivar que configuran un interesantísimo paisaje en mosaico de gran diversidad biológica.

Tras una visita a la localidad y sus principales monumentos, el recorrido debemos empezarlo apartándonos algo del mismo y subir a las ruinas del Castillo de Miramontes, desde donde la vista panorámica es magnífica: los Pedroches, valle del Guadalmez, Sierras de Alcudia y la Garganta. No es raro observar en estos parajes la cigüeña negra, el alimoche o el águila real.

Una vez que dejemos atrás esta zona más abrupta, será la dehesa (con algunas manchas de monte bajo) la que nos acompañará durante la mayor parte del recorrido.

Cerca del río Zújar el terreno se vuelve más agreste y de nuevo las rapaces, sobre todo buitres leonados, serán nuestras compañeras de viaje. La visión de las colas del Embalsa de la Serena y su abundante avifauna servirán para relajarnos de tan largo paseo.

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